ESENCIAS

Foto: Nio Gómez.
Texto: Javier Fernández Franco.

De entre las rendijas de las costumbres más nuestras aparece triunfante en el trono confaloniero de su cruz, aupado por claveles rojos como la sangre. Sangre que impotente, a chorro resbala por su tez de aceituna tiñendo las capas granas. El día se confunde con la noche en un momento que no termina de llegar. A la cava llega el quejío de un gitano al resollar el flagelo.

Sigue mi amor repartío

la tarde del Jueves Santo,

entre dos mocitas guapas

que el sueño me están quitando;

con sus aromas a flores

piropos mil y alabanzas.

Una se llama Dolores

el otro amor, Esperanza.

PACIENCIA

Foto: Nio Gómez.
Texto: Javier Fernández Franco.

Oleadas de nazarenos malvas sumergen a esta urbe en una explosión de fe. Pilatos, bajando la Alzacaba cuando se columbra el crepúsculo en la agonía vespertina de la tarde, ha preguntado al pueblo que le mira con ira. Las calles son un lienzo cromático de morados, cárdenos, lilas y púrpuras. Al fondo una pincelada de inmaculado celeste. Escarnio y mofa. Desprecio al que paciente y humilde aguarda el principio de su fin.

Humilde el más elevado

el rey que más alto brilla,

de espinas va coronado

ensangrentadas las rodillas

y en una piedra sentado.

COBARDÍA


Foto: Nio Gómez.
Texto: Javier Fernández Franco.

La plaza de Santiago transmútase en el patio de Caifás. Inexorablemente, la hora acude, el momento ya acontece. La ciudad herida en su quietud, calla silente. A Dios está negando el mismo papa de Roma. Escenografía vertiginosa que avanza al galope. Y expira en cada encrucijada la dolorosa, cobarde y trina, negación de uno mismo.

Antes que el gallo cantara

Pedro, tres veces negó.

Alzó los ojos al cielo:

¡misericordia Señor!

En el patio de Caifás

habló Pedro y dijo así:

yo no conozco a ese hombre

ni su discípulo fui.

TREPANDO

Foto: Nio Gómez.
Texto: Javier Fernández Franco.

Capirotes verdes, espigados, apuntando al infinito como acuchillando el cielo. La yedra frondosa trepa por la historia narrando nuestra personal carrera oficial de la vida. Cristo se nos muere a cada momento el Santo Lunes; mientras el herbazal cetrino  continúa trepando. Yo sé que es verdad porque no lo estoy soñando.

 

Escala la yedra verde

el salvífico madero,

crucificado el primero

que por Écija se pierde

y la conciencia remuerde.

El río lo toma el puente

con una bula indulgente

entre ojos de caridad.

Hoy eres la gran claridad

de nuestro brumoso afluente.

 

 

 

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