SOL



Foto: Nio Gómez.

Texto: Javier Fernández Franco.

La desesperanza fue vencida por el sol. Sale el sol en la ciudad que lo engendró. Entonces somos conscientes de lo frágil que ha sido todo, de lo endeble de nuestros sueños, de la debilidad de una semana que cuenta los días al revés. Iremos a buscar en los recuerdos el cariño del padre que lleva de la mano al nazareno niño, la proclividad del costalero por su trabajadera o del prioste por el varal bien ajustado. La querencia  del vestidor por ese alfiler que no duele, de la camarera que guarda la intimidad de su cuerpo, del músico por la nota prendada en la partitura. Del mimo del tallista que, como si fuera el médico de cabecera de nuestras benditas imágenes, convierte un trozo de madera, en la imagen visible de un Dios sin rostro. Otra vez a esperar.

Alzadla al cielo costaleras

que todo es algarabía,

sed sus voces pregoneras

anunciando la alegría

de la nueva primavera;

ya no hay melancolía

ni penas, ni ceguera.

¡Ay que grandeza de romera

para tan gran romería!

 

 

 

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