CARNE DE DIOS ECIJANA


Foto: Nio Gómez.
Texto: Javier Fernández Franco.

Soledad dame la mano. Tañer de muerto sobre los muros de la historia. Mirada perdida en lontananza. En una cercana lejanía. Ciegos los ojos, mudas las lenguas, cerrados los portones para no dejarse invadir por los melancólicos acordes que erizan la piel. Sin alardes. Sin estridencias. Flor de las flores que nos deja una relajada sensación de entrega. Sahumerio salvífico de nostalgias. Mort Morten superávit ceñida por el chisporrotear de cirios llameantes reflejados en la ráfaga. Finis gloriae mundi. Misericordia Señor, hemos pecado.

Es un río muy cristalino

con encajes y volantes,

de caudal siempre tranquilo

que refleja su semblante

de luna, sol y mañana,

de negro luto elegante;

carne de Dios, ecijana.

 

 

 

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