Fracaso de la equidad

El pasado 29 de enero fui invitado por la Asociación REDES a la conferencia del catedrático de Análisis Económico de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla Antonio Villar Notario. Este egregio profesor analizó el rendimiento de los estudiantes españoles en PISA 2012, asociándolo con los factores sociales más significativos, para comprender las causas de los primeros y buscar vías de mejora en nuestro sistema educativo.

Su riguroso estudio se basó en la relación existente entre los resultados obtenidos por los estudiantes españoles, los grupos sociales a los que pertenecen y el tipo de colegio en el que desarrollan su labor. Esta relación pone de manifiesto la capacidad de nuestro sistema educativo para superar o no, las desigualdades de origen social.

Las conclusiones extraídas por el catedrático valenciano son aplastantes:

1.-Más del 50% de los hijos de familias con un nivel socioeconómico superior van a colegios privados, mientras que ese porcentaje es del 22% en el caso de los hijos de familias con un menor estatus socioeconómico y cultural (IESEC).

2.-Más de la mitad de los hijos de familias situadas en el tramo inferior de la escala del IESEC son repetidores, mientras que ese porcentaje es del 11% en las familias de la escala superior.

3.-Las diferencias por tipo de colegio (público o privado concertado) prácticamente desaparecen cuando comparamos los resultados de estudiantes pertenecientes al mismo grupo social.

Concluía Villar Notario con dos ideas clave. La primera es que la concentración de repetidores en el nivel inferior del Índice del Estatus Socio-Económico y Cultural indica que este es uno de los aspectos que claramente dificulta el progreso social. Una buena parte de las diferencias existentes entre los resultados de los diferentes grupos sociales se debe a esta desigual distribución social de los repetidores, que no es más que un reflejo del peso del origen familiar en el proceso formativo.

Hay pues un elemento importante de falta de equidad en el sistema educativo, y no solo de eficiencia, asociada a la distribución de los repetidores. La segunda clave es igualmente contundente: PISA 2012 muestra, una vez más, la irrelevancia de la educación en colegio público o privado concertado con respecto al rendimiento educativo, así como la diferente participación en la educación privada de los hijos de familias con diferente estatus socioeconómico y cultural.

La OCDE considera que una desviación de 40 puntos corresponde aproximadamente a un año de escolarización. Si las diferencias entre los resultados de los no repetidores y de los repetidores españoles alcanzan casi el 20% (527 frente a 440), entonces podemos hacernos una idea de la magnitud de la brecha: dos años de escolarización entre los repetidores y no repetidores, advirtiendo que más de la mitad de los hijos de familias de menor nivel socioeconómico son, precisamente, los que repiten curso.

“Quizá no sea ocioso recordar a este respecto que estas deficiencias de nuestro sistema educativo como motor del progreso social no son culpa del doctor Wert. Aunque solo sea porque no le ha dado tiempo”. Antonio Villar Notario dixit.

Javier Fernández Franco
Inspector de educación
@javierinspector