La Caja Negra

“Hemos asistido a muchas reformas educativas, pero los cuadernos del alumnado siguen igual”

Juan Carlos Tedesco.

 

La buena o mala dirección educativa se obtiene en la interacción directa entre el profesor y el alumno que se produce en el aula. Dentro de la caja negra del sistema educativo. Esa en la que nadie quiere entrar, en la que todo se vuelve misterioso e inexpugnable. El aula es el verdadero lugar de encuentro, de contacto y de comunicación entre los dos grandes protagonistas del proceso de enseñanza y aprendizaje: docentes y discentes.

Es inútil buscar fuera del aula, la raíz de los males de la educación, del éxito o del fracaso. El aula es, mejor dicho, debería ser, el centro de la verdadera reforma; y aquella tendría que someterse a un riguroso diagnóstico al constituirse en la célula básica de la planificación educativa. Por lo tanto, cualquier innovación que no pase por la gestión del aula, es inocua, estéril, árida, improductiva. Nos deberíamos preguntar continuamente lo siguiente: ¿qué aula hay detrás del alumno que fracasa?

A mayor planificación de la clase y mayor control del diseño curricular, menor dedicación real a estas tareas durante el tiempo de compromiso didáctico. El buen dominio del aula (espacios, tiempos, agrupamientos, tipos de actividades, materiales, evaluación, rol del alumno y rol del profesor) permite una mejor atención individual y adaptada. Es una paradoja dialéctica pero cuanto más control, mayor flexibilidad operativa y margen de maniobra.

Pongamos la lupa en la caja negra de nuestra escuela: inadecuada formación inicial y continua del profesorado, poco riguroso sistema de acceso a la función pública docente y nula profesionalización de la función directiva, en vez de enredarnos y tergiversar una y otra vez en la hojarasca especulativa y retórica que hace que, tras 7 reformas integrales desde 1.980, los cuadernos del alumnado sigan igual.

Javier Fernández Franco
Inspector de educación
@javierinspector