Terminan las vacaciones arqueológicas del campo de Plaza de Armas

A las 20.00 horas en la Casa de la Juventud, los 25 jóvenes que han participado en el campo de trabajo de la Plaza de Armas del Alcázar van a presentar las conclusiones de su trabajo y la labor que han venido desempeñando en el yacimiento arqueológico de El Picadero.

Entre los veinticinco participantes de este primer campo de trabajo del yacimiento arqueológico de El Picadero – nueve chicas y dieciséis chicos – no hay más que cuatro estudiantes de Arqueología. “Aquí han venido historiadores del arte, periodistas, ingenieros, médicos, enfermeras, licenciados en Derecho, técnicos de sonido y un chico que tiene 18 años, el más pequeño de todos, que aún no ha decidido qué quiere estudiar”, relata Cristina Cívico, una de las responsables de la asociación cultural ArqInnova, promotoras de este campo de trabajo, bautizado como ÉcijArqueológica

Los voluntarios han llegado a Écija de todas partes de España e incluso del extranjero, ya que hay un chico, Daniel, de Rusia. “Han participado chicos y chicas de Jaén, de Barcelona, de Granada, de Bilbao, de San Sebastián, de Salamanca, de Murcia, de Valencia, de Navarra, de Málaga, Córdoba…” dice Cívico.

Todos han participado desde el 17 de julio en los trabajos que han dividido en tres grupos o sectores, dos de ellos dedicados a documentar hallazgos arqueológicos y uno a limpiar en inventariar los distintos materiales encontrados.

Los 25 miembros han ido rotando en esos trabajos y todos han participado en actividades de desbroce y limpieza del sector, excavación, limpieza y documentan de las estructuras del yacimiento, fundamentalmente del pavimento mudéjar de la Plaza de Armas del Alcázar.

ArqInnova quiere que el campo de trabajo de la Plaza de Armas del Alcázar sirva para difundir el patrimonio histórico artístico de Écija “a todos los niveles” y para fomentar “el yacimiento arqueológico de El Picadero”, del que han salido importantes mosaicos romanos, un edificio colosal con frescos romanos comparables a los de Pompeya y, en general, vestigios que sirven para datar los dos milenios de historia de la ciudad, anteriores incluso a la fundación de la Astigi romana.