Ocurrencias

Uno. Bonita iniciativa del ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, de exigir responsabilidades penales a los gestores públicos por el aparente delito de endeudarse. O Montoro está en pleno pique demagógico con el ministro de Economía, Luis de Guindos, o piensa despoblar su partido, el PP, en la Comunidad Valenciana, tierra de aeropuertos sin aviones, estatuas ciclópeas, tramas Gürtel y colegios sin calefacción.

Ya me gustaría ver al ministro de Justicia, Gallardón, redactando la ley que permita mandarle al estaribel a él, que puede pasar a la historia por haber sido el alcalde del ayuntamiento más endeudado, el de Madrid.

Dos. Y, ya que hablamos de ocurrencias y de la Gürtel, el “argumento” más gracioso que he leído contra el juez Garzón es uno de gente autoproclamada de derechas que dice algo así como que “Con el paro que hay y nos entretenemos en juzgar a alguien por unos trajes”. Siguiendo el “razonamiento”, se podría argumentar igualmente que “Con la crisis que había en los años 30 en EE.UU. y la ley juzgando a Al Capone por no declarar unos ingresos de nada”.

 Y otra cosa de mucha risa es la respuesta que dio Ignacio Peláez, el abogado que se ha querellado contra Baltasar Garzón por la Gürtel, cuando le pidieron que dijera qué datos fruto de las intervenciones de las conversaciones de los acusados utilizó Garzón ilegalmente. “Lo que me preocupa es que yo no tengo datos”, reconoció. No me digan que no es para morirse, literalmente, de risa. O de vergüenza.

 

 

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