¡IVA España!

Me temo que la prueba más clara de que vamos para atrás es que los mineros protagonicen la protesta por el recorte de derechos. Es como volver al siglo XIX. Debe ser porque los mineros no tienen twitter ni facebook, sino conciencia de colectivo y manos con callos de coger las herramientas.

No quiero decir con esto último que sólo ellos tengan callos, ojo. También los tienen, por ejemplo, los diputados del PP, aunque estos de tanto aplaudir. Todo el mundo los ha podido ver aplaudir puestos en pie la subida del IVA, el recorte de prestaciones por desempleo y otras sevicias. No se me escandalicen: ya aplaudieron la invasión de Irak.

También hay quien cree que Mariano Rajoy no ha devuelto el Códice Calixtino, y que el librote ese tan gordo que ha dejado en Santiago de Compostela eran en realidad las promesas electorales del PP, todas incumplidas. ¿Se acuerda usted, señora, de cuando decían que subir el IVA era de mal gobernante? Y cuando en abril decía el PP que había que aprobar una amnistía fiscal para no tener que subir el IVA, ¿se acuerda?

¿Y se los cree usted cuando dicen que sobra gente en las administraciones porque no hay dinero? Porque yo empiezo a dudarlo cuando veo que han colocado en el ministerio de Economía al hijo de Esperanza Aguirre y dan más de dos millones de euros a subvencionar los toros.

No sé usted, señora, pero yo empiezo a pensar que se ríen de nosotros. Y que nosotros les dejamos.

Arrepentidos los quiere Dios

Allá por septiembre - ¡cómo pasa el tiempo! – les contaba yo que para salir de la crisis se nos iba a tener que aparecer la Virgen. Lo decía a cuenta de la ocurrencia del economista Paul Krugman, que decía que era necesaria una invasión extraterrestre para que empezara la recuperación económica.

Pues la ministra de Empleo (es un decir), Fátima Báñez, se lo ha tomado al pie de la letra. Lo de la Virgen, digo. Porque la señora ministra se ha encomendado a la Virgen del Rocío para salir de la crisis, y ha agradecido “el regalo que nos  ha hecho en nuestra salida de la crisis”.

Fíjese usted, señora. Todos temiendo la intervención de Europa y resulta que la intervención era divina. Y que, además, la teníamos ahí al lado, en las marismas. Si es que no hemos hecho caso a que la nuestra es la tierra de María Santísima…

Eso despeja las dudas y aclara el  panorama. Lo que hay que hacer para salir de la crisis es lo mismo que ha hecho el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, para esquivar su dimisión: cruzar los dedos, cerrar los ojos con fuerza y rezar un Padrenuestro. “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy…” 

Lo que ya no entiendo es para qué anda Rajoy viajando por Europa mendigando ayudas y mandando a sus ministros a llorar y pedir (¿dinero?, ¿misericordia?) al FMI y al BCE. ¿No es más inteligente seguir el camino oportunamente abierto por la ministra Báñez y acudir todos, de rodillas y con-flores-a-María-que-madre-nuestra-es, al Vaticano a pedir la ayuda de Dios?

¡Nos han regalado un banco!

Les aviso que ando confuso. Tenemos un gobierno y un presidente que se presentaba como el cambio pero que lo último que ha hecho es acercar presos vascos a las cárceles vascas, subir impuestos y nacionalizar un banco. Es decir, lo que criticaban a Rodríguez Zapatero y que decían en el PP que había que cambiar.

Es para no entender nada, ¿verdad, señora? A ver si va a ser que ZP tiene poderes y sigue mandando más de medio año después de haberse ido. Porque para las medidas que ha tomado Rajoy no hacía falta cambiar de gobierno, vaya.

Y pensar lo contrario sería dar por hecho que Rajoy y sus acólitos nos mintieron para llegar al gobierno, porque todo lo que prometían en campaña lo han desmentido después. Y ya no hace falta irse a la hemeroteca para pillar en una mentira al presidente: basta rebobinar el vídeo cinco minutos. Decía Rajoy en campaña que “subir el IVA es el sablazo que da el mal gobernante a sus compatriotas”. Y también aseguraba: “No pienso dar un solo euro público a la banca”. Adiós, promesa electoral; hola, Bankia.

Si es lo que dijo el senador del PP Jesús Aguirre: “Ahora que ya no estamos en campaña electoral podemos decir lo que de verdad pensamos”. Se ve que con la verdad no se ganan elecciones.

Ah, lo de Bankia. Eso de nacionalización suena a que nos han regalado un banco, ¿verdad? Pero resulta que no, que es que (como con ZP ¿lo ven?) tenemos que pagarles sus pufos. Y otra cosa: en el test de estrés que pasó la banca hace un año, Bankia sacaba mejor nota que Bankinter o el Popular. Piensen sobre ello.

Pronóstico reservado

Vaya mesecito ¿eh? Hemos tenido de todo. Por ejemplo, a un obispo acusando a los homosexuales de “promover la corrupción de menores”. Monseñor no ha aclarado si habla de oídas o conoce algún caso, que en su gremio abundan, pero sí ha dicho acto seguido que no quería ofender a los homosexuales. Pues menos mal, oiga. Lo mismo el día que quiera ofender a los homosexuales propone quemar a Boris Izaguirre. 

También hemos tenido nuevos episodios de la enorme tradición democrática de este país (sea el que sea) y se ha decidido penar con dos años de cárcel la resistencia pasiva. Eso significa que si Gandhi viviera hoy en Huesca, por poner un ejemplo, le volveríamos la cara de una hostia. Parece que para tener contentos a los mercados. Ah, pero a los que defraudaron a Hacienda les han concedido una amnistía fiscal.

Esto último es gracioso, porque el PP decía que esa medida era "impresentable, injusta y antisocial". Ahora le parece bien. Y es que el PP va camino de dejar convertido su programa electoral en una novela, a fuerza de incumplir promesas. Incumple que te incumple, Rajoy sigue aprobando recortes, los penúltimos en educación y sanidad, dos cosas que le debe parecer que sobran en España.

Pero a los mercados les parece poco recorte ese. Y el FMI nos ha ordenado algo así como que no lleguemos a viejos, que eso es insostenible económicamente hablando. Dicen que nos jubilemos más tarde. También podrían proponer volar el Imserso.

A todo esto, el Ibex baja tanto que ya mismo le pasa el Racing. Y luego está lo

Nos pegan por nuestro bien

Qué asco de modernidad globalizada, oigan. Ya ni el Enemigo Público Número 1 es lo que era. Quién iba a decir no hace nada que ni Corea del Norte, ni Irán, ni Sadam eran una amenaza para el orden mundial. ¡Ni Osama bin Laden y Al Qaeda meten ya miedo! Pero diga usted Lehman Brothers o Goldman Sachs…  verá qué susto, señora.

Y es que esas agencias de calificación que nadie sabe de dónde han salido y por qué hay que hacerles caso dan más miedo hoy que un antidisturbios en Valencia. Ya ven, no hacía falta robar cabezas nucleares. Ni enriquecer uranio ni matar a nadie. Basta con manejar con igual soltura la porra y los índices de la Bolsa.

Igual es porque no hay dinero. Que lo mismo cuesta menos pagar la caldera de un instituto de secundaria que construir un aeropuerto sin aviones. O que al gobierno le hacen rebaja en el gas lacrimógeno. Va a ser que hay que ahorrar. Ya lo habrá escuchado usted, señora: “hay que apretarse el cinturón”, “es necesario hacer sacrificios”… Parece que el argumento del PP es que nos pegan por nuestro bien. Para evitar males mayores. Igual eso es lo que pone en el primer capítulo de la reforma laboral esa que se resume en que para poder tener trabajo hay que renunciar a varios derechos. A cuantos más mejor.

Hay que ver. Rajoy sólo dijo dos cosas en la campaña electoral de las generales: que no iba a subir los impuestos ni a abaratar el despido. Ni tres meses ha tardado en incumplir ambas promesas. Menos prisa se está dando para presentar los presupuestos. Se va a esperar a que pasen las elecciones andaluzas. Que también es casualidad.

Dobles raseros

Les aseguro que iba a dedicar esta columna de improbable lectura a la condena al juez Garzón por el Supremo, que lo inhabilita y lo expulsa de la Audiencia Nacional. Sabrá usted, señora, que lo hacen por lo de las escuchas a los abogados de los cabecillas de la red de corrupción Gürtel. Es curioso: hay quien me dice que no es de recibo lo de esas escuchas, pero que ve bien que se les hubiera hecho a los abogados de los que han tenido algo que ver en el caso de Marta del Castillo. Ahí sí, ¿no?

Pero no quería hablar sobre eso. Tampoco sobre todo ese asunto del cierre de Megaupload y la que se ha formado por el tren de vida que llevaba uno de sus cabecillas, el excéntrico Kim Dotcom, que tenía un Cadillac rosa y todo. Es curioso: los que más se escandalizan por eso son los mismos que no dicen nada sobre los excesos del presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, el que tiene una estatua megalomaníaca en un aeropuerto sin aviones. Ahí nos callamos, ¿no?

Y tampoco es que tuviera muchas ganas de hablar de la supresión de Educación para la Ciudadanía, esa medida que ha tomado el PP en un momento en que no estaban obedeciendo a Angela Merkel. Dicen que lo han hecho porque es “adoctrinante”, lo que no deja de ser un chiste malo cuando arropan la enseñanza de la religión católica en esta, en principio, aconfesional España. Ahí no hay doctrina, ¿no?

Yo lo que quería era escribir del obispo de Granada, que ha criticado “la cultura del subsidio”. Él, que forma parte de una iglesia que recibe cada año unos 10.000 millones de euros de dinero público. Ahí lo que no hay es vergüenza.

 

 

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