No damos para más

No sé si el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, tiene club de fans. Pero debería tenerlo. Porque qué bien ha conseguido tener entretenido al personal con lo de Gibraltar para que nos olvidemos de lo de Bárcenas, los sobresueldos en negro y la corrupción generalizada. Al menos hasta que empiece la liga, claro.

Lo que es una pena es que la cuenca minera no esté en manos británicas. De haber sido así, habríamos podido ver a García-Margallo a pie de mina defendiendo los intereses mineros contra Europa con el mismo entusiasmo con que le vemos defender a los pescadores de Algeciras.

Sí que les confieso que todavía no sé para qué queremos Gibraltar. ¿Para privatizarlo en cuantito sea español? ¿Para “externalizarlo”, como se dice ahora, y regalárselo a Adelson para que monte otro Eurovegas? Si es por tradición, patriotismo, historia y cosas de ese tipo, ¿no es mejor que nos anexionemos Suiza? Una de nuestras infantas ya se ha mudado allí, más cerca del cajero automático.

¿Qué quiere que le diga, señora? A ver si tanto lío diplomático va a servir para que los británicos no nos voten en Eurovisión y que al Madrid se le acabe de fastidiar el fichaje de Bale. España debería cerrar el conflicto con Gibraltar como con Cuba y Marruecos: os cubanos nos entregaron a un conductor que cometió un delito común, Carromero, y los marroquíes a un violador de niños ¿no? Pues que los llanitos nos entreguen un mono con malas pulgas y santas pascuas.

Si es que algunas veces no damos para más, oigan.

Summer is coming

Ea, pues ya tenemos encima el verano. No me diga que no se ha enterado, señora. Si ya hemos tenido a los de Canal Sur con la cansina gracieta de freír el huevo en el Salón y seguro que ha visto a su cuñado sudar más que el abogado de José Bretón…

Y fíjese usted que ha llegado el verano a pesar de que la agencia francesa Météo avisó en mayo que este año ‘no habría verano’ en Europa occidental. Para que te fíes de los vaticinios de los franceses. Eso va a ser la envidia que les corroe y quieren fastidiarnos la temporada de playa.

Constatamos pues que ha llegado el verano. Con sus 40 grados, su tinto mezclado con gaseosa y sus, mucho me temo, incendios forestales. Y ha llegado antes que la explicación de lo que pasó con la Carrera Nocturna, todo hay que decirlo. Aunque, en honor a la verdad, esa explicación también ha tardado menos que el Écija Balompié en tener entrenador, la otra serpiente veraniega.

Otra cosa es que alguno no se quede contento con las explicaciones dadas sobre lo ocurrido el 8 de junio. O que pida más. Eso va por barrios. Los de babor pensarán que vaya trola y los de estribor que pelillos a la mar y aquí no ha pasado nada. Debe ir en el sueldo. O en el agua. O en según como nos vaya dando el aire.

Lo curioso es que donde antes se exigían responsabilidades por algo “gravísimo” y se aseguraba que se tomarían medidas, ahora se pasa de puntillas. Y ni hay ceses ni dimite nadie, tú. Apasionante. Para terminar así, podrían haber empezado hace un mes diciendo que “una mala noche la tiene cualquiera”.

Ocupen su localidad

 Hay que ver ¿eh? Desde el pasado fin de semana estamos todos con el ubi sunt por las nubes. Nunca un concierto aplazado y una carrera ¿suspendida? han dado para tanto. Ojo, que no es que yo diga que no tienen su importancia, pero que tampoco es para ponerse así ¿no?

Y no es que nuestros próceres no hayan hecho lo posible por darle dimensión dramática al asunto ¿eh? No hay más que mirar el twitter del PA, que se quejaba de que “en Écija penalizan la música y el deporte y dan trato de favor a la Iglesia y el Vodevil”.

“¡Así nos va!”, se lamentaba el Community Manager andalucista que, es evidente, tiene conocimientos dramáticos. Pero es a todas luces exagerado. Lo que ha pasado en Écija no da la talla para una tragedia, está claro, pero ¿por qué parar la metáfora en el vodevil? En mi modesta opinión, un sainete da mejor la idea de lo que ha pasado con la carrera y el concierto. Sobre todo, de lo que ha pasado después.

Un sainete es una pieza dramática jocosa en un acto y normalmente de carácter popular, que se representaba como intermedio de una función o al final. Seguro que usted ha visto alguno, señora, de Arniches o de los Álvarez Quintero. Y un sainete es, mucho me temo, lo que nos van a brindar nuestros próceres como sucedáneo de investigación de lo que pasó el sábado.

Porque, conociendo el paño, no le extrañe, señora, que al final terminen vendiéndonos como solución la dimisión de la valla. ¿Vodevil? ¿Sainete? ¿Tragedia griega? ¿Drama romántico? ¿Farsa? Apaguen el móvil y disfruten la función.

Pesadilla en la cocina

A lo mejor ya se ha enterado, pero por si acaso le informo: Naciones Unidas propone comer insectos para combatir el hambre. Dice la ONU que “los insectos, altamente nutritivos y saludables, con un alto contenido en proteínas y menos grasa ayudarían a combatir también la obesidad”.

Ignoro si las empresas que fabrican insecticidas han dicho algo al respecto. Para los humoristas y graciosillos de turno la ocurrencia de la ONU va a ser un filón. A mí (qué quiere que le diga, señora) me cuesta admitir que puedes comerte en un bar una tapa de escarabajos como si fuera de caracoles. Pero si hemos aceptado que la situación económica “empieza a mejorar”, como dice el presidente Rajoy, teniendo más de seis millones de vecinos en paro… podemos aceptar cualquier cosa ¿no?

Lo que sí me llama la atención es que la ONU pregone lo de comer saltamontes, hormigas y moscas en lugar de pregonar la redistribución de los alimentos. En Occidente, casi un tercio de la comida acaba en la basura y aproximadamente 1.300 millones de toneladas se pierden o desperdician. Lo dice el informe Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo, que fue encargado para el congreso internacional Save Food! del 16 al 17 de mayo de 2011 por ¡oh, sorpresa! la ONU.

Qué sombría visión del futuro ¿verdad? El cuento de la cigarra y la hormiga en versión alta cocina, ambas poco hechas y revueltas con ajetes. Y todos rezando porque la ONU, la FAO o la Troika no hayan escuchado a La Polla Récords, tomen nota y nos hagan comer mierda.

Monotema

Si existe un record Guinness de la corrupción, seguro que en España ya lo hemos pulverizado. Hasta el New York Times va a publicar un monográfico sobre la corrupción en nuestro país, así que podemos decir que lo hemos conseguido: en Europa ya deben pensar que en España es normal que te compres una vajilla y te regalen una cuenta en Suiza.

Destacamos por eso y por ser el primer país europeo que tiene un presidente que es una pantalla de plasma. En eso sí ha cumplido Rajoy, ¿ve usted, señora? Promete transparencia y da transparencia. Transparencia, brillo, contraste y alta definición. De seguir así – y de seguir los medios de comunicación acudiendo a sus comparecencias sin respuesta – el próximo discursito lo hará nuestro presidente enviando whatsapp. Con emoticonos, eso sí.

Deben suponer en el PP que hacer declaraciones a los medios de comunicación está sobrevalorado. Y no quiero hacer chistecitos con lo de ‘sobres’. Como entenderán que está sobrevalorada la justicia y ponen a la gente a pagar si quieren justicia “porque cuesta mucho”. Como cunda el ejemplo, no tardarán en cobrar por votar, porque no me diga usted que una campaña electoral no cuesta también mucho dinero.

Y una que se sobrevalora mucho es Esperanza Aguirre, que, después de haber colocado a amigos y familiares en ayuntamientos y ministerios está proponiéndose para abanderar una regeneración de la política. Y yo, qué quieren que les diga, para regenerar casi que prefiero aloe vera.

Repartiendo dolor

Mientras los españoles se van tirando por las ventanas, el gobierno del PP dice que trabaja por sacar a España de la crisis. Y lo hace cobrando por la sanidad, cobrando dos veces por las medicinas y cobrando por ir en ambulancia y por la justicia. Y subiendo el IRPF (para no tener que subir el IVA, decían), subiendo el IVA (porque si no, iban a tener que recortar las pensiones) y, oh, qué sorpresa, recortando las pensiones.

Por resumir, señora, que el PP está haciendo todo lo contrario de lo que dijo que iba a hacer. Igual todo es por el bien de los españoles, pero cuando salgamos de la crisis las personas que se suicidan por desahucio no se van a enterar. O igual es que hay gente que se hacen enfermos crónicos para ir en ambulancia, y viejos que acumulan medicamentos y gente que recurre sentencias por pasar el rato. El director de ‘La Razón’ ya dijo no hace mucho que “en este país se recurre todo por recurrir”. Le faltó decir que compramos medicinas como si fueran chucherías y que cogemos ambulancias por no coger un taxi.

Y luego están los indultos. Entre culpables indultados y delitos que prescriben, como lo de Esperanza Aguirre con la Gürtel, la sociedad española progresa adecuadamente. Ahora el ministro de Justicia, Gallardón, se ha inventado poner el frente de los juzgados a jueces becarios, que cobran menos. Se ve que quiere seguir repartiendo dolor, que es su concepto de gobernar. ¿Quieren ustedes un buen cacho de dolor antes de fin de año? Pues piensen que el 28 de diciembre todavía hay consejo de ministros. Feliz año.

 

Manolo Rodríguez

Diciembre 2012

 

 

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