Alegría contenida

Mira que son raros los titulares que leemos últimamente. El ministro de Interior diciendo que las vallas con cuchillas de Melilla son “un elemento pasivo de disuasión, no agresivo”; sindicalistas facturando una barra libre como curso de formación; la niña de la Pantoja embarazada…

Todo muy loco, no me digan que no. Pero la que más me ha gustado a mí es una muy nuestra. Muy de aquí, como las tortas de manteca, las torres o las farolas apagadas: la de nuestro alcalde diciendo que Écija “está hoy un poquito mejor que hace dos años y medio”. Que antes de llegar él a la alcaldía, se sobreentiende.

No sé qué factores ha medido y comparado nuestro primer edil para decir lo que ha dicho. También es verdad que ha dicho Écija, así en general y en abstracto, y no los ecijanos. Tampoco yo me he parado a comparar mucho, pero esa valoración va contra la intuición ¿no les parece? Quiero decir que me da la impresión que tampoco va tan bien la cosa, ya ven ustedes.

O a lo mejor sí, vaya usted a saber. Porque igual me quedo corto, pero me parece a mí que ante ese optimismo gubernamental sólo caben dos opciones: o resignación o protesta. Lo digo porque tampoco se ve ni se oye a nadie protestar ¿no?

Así que, como mínimo, la cosa va tan bien como en mayo de 2011. O igual de mal. Lo que no termino de entender es que, si la cosa va a mejor, cómo es que no estamos todos celebrándolo, con fuegos artificiales por las esquinas y congas en la cola del paro. Será que somos de contener la alegría.

Realismo Mágico

Se han enterado ¿no? El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asegura que el rostro del fallecido ex presidente Hugo Chávez apareció en una de las paredes rocosas de uno de los túneles que forman parte de la excavación de una línea en construcción del Metro de Caracas.

No es que no aplauda yo esta versión bolivariana de las caras de Bélmez, ni vea bien que Venezuela abandone el reggaetón y los culebrones para echarse en brazos del realismo mágico. Bueno, en su caso, del socialismo mágico. Pero, que me perdonen los chavistas recalcitrantes, en España le podemos dar lecciones a Maduro sobre lo de ver caras extrañas en lugares insospechados.

A ver ¿quién no ha vivido una experiencia paranormal?. No lo digo por mí, tan descreído que sólo tengo fe en el Athletic de Bilbao aunque no consigo ver la cara de Fernando Llorente en el colacao del desayuno. Pero es que estoy convencido de que Franco se aparece los viernes en el Consejo de Ministros. Y a los pensionistas seguro que se les aparece cada fin de mes en la cartilla del banco la cara del ministro Montoro y de su santa madre.

¿Y si bajamos a la política local? Dígame, señora, si le cabe duda de que Fernando Reina ve la cara de Julián Álvarez en la estatua de la Amazona Herida; y ¿acaso no ve el concejal de Hacienda obras paradas en cada cartel de la Junta de Andalucía? La concejala de IU ¿no ve la cara de Salvador Bustamante en la tostada? ¿Y Wic? ¿Verá a partir de ahora la cara de Paco Obregón en un desconchón de la pared?

Beaterías

Vaya por Dios, con lo que le gusta a un político inaugurar una obra y para una que podía inaugurar el PP y va el PA y se la suspende. Dicen que por presiones al pacto de gobierno, pero no se aclara quién ha presionado. A lo mejor se lo callan por eso de decir el pecado, pero no el pecador. O, en este caso, mentar la beatería, pero no al beato.

Habrá quien piense que qué singular ciudad, la nuestra, por haber vetado una obra de teatro cómica amparándose en la sensibilidad cofrade. Pero la confusión del poder civil con el poder confesional no es algo exclusivamente ecijano. Las autoridades desfilan en las fiestas religiosas, los clubes de fútbol hacen ofrendas pidiendo ayuda a la imagen de la Virgen que les pilla más cerca y hasta se liberan presos porque lo pide una cofradía de Málaga.

Ojo: no estoy diciendo que no me alegre de la libertad de un reo; pero sí digo que para el Consejo de Ministros tendría que valer la petición de la cofradía de Jesús el Rico lo mismo que la de la célula comunista de Jesús el Pobre. Es decir, nada.

Porque ¿a cuento de qué se nos mezclan confesiones religiosas con decisiones de los poderes civiles y públicos? Yo no pienso rechazar a católicos, musulmanes, budistas o judíos cuando estas confesiones actúan como una forma de ayudar a ser mejores personas; pero sí que creo que se debe denunciar a quien usa un sentimiento supuestamente religioso para machacar al resto.

Lo demás, qué quieren que les diga, es salir a la calle queriendo hacernos ver que es nieve lo que en realidad es caspa.

No damos para más

No sé si el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, tiene club de fans. Pero debería tenerlo. Porque qué bien ha conseguido tener entretenido al personal con lo de Gibraltar para que nos olvidemos de lo de Bárcenas, los sobresueldos en negro y la corrupción generalizada. Al menos hasta que empiece la liga, claro.

Lo que es una pena es que la cuenca minera no esté en manos británicas. De haber sido así, habríamos podido ver a García-Margallo a pie de mina defendiendo los intereses mineros contra Europa con el mismo entusiasmo con que le vemos defender a los pescadores de Algeciras.

Sí que les confieso que todavía no sé para qué queremos Gibraltar. ¿Para privatizarlo en cuantito sea español? ¿Para “externalizarlo”, como se dice ahora, y regalárselo a Adelson para que monte otro Eurovegas? Si es por tradición, patriotismo, historia y cosas de ese tipo, ¿no es mejor que nos anexionemos Suiza? Una de nuestras infantas ya se ha mudado allí, más cerca del cajero automático.

¿Qué quiere que le diga, señora? A ver si tanto lío diplomático va a servir para que los británicos no nos voten en Eurovisión y que al Madrid se le acabe de fastidiar el fichaje de Bale. España debería cerrar el conflicto con Gibraltar como con Cuba y Marruecos: os cubanos nos entregaron a un conductor que cometió un delito común, Carromero, y los marroquíes a un violador de niños ¿no? Pues que los llanitos nos entreguen un mono con malas pulgas y santas pascuas.

Si es que algunas veces no damos para más, oigan.

Summer is coming

Ea, pues ya tenemos encima el verano. No me diga que no se ha enterado, señora. Si ya hemos tenido a los de Canal Sur con la cansina gracieta de freír el huevo en el Salón y seguro que ha visto a su cuñado sudar más que el abogado de José Bretón…

Y fíjese usted que ha llegado el verano a pesar de que la agencia francesa Météo avisó en mayo que este año ‘no habría verano’ en Europa occidental. Para que te fíes de los vaticinios de los franceses. Eso va a ser la envidia que les corroe y quieren fastidiarnos la temporada de playa.

Constatamos pues que ha llegado el verano. Con sus 40 grados, su tinto mezclado con gaseosa y sus, mucho me temo, incendios forestales. Y ha llegado antes que la explicación de lo que pasó con la Carrera Nocturna, todo hay que decirlo. Aunque, en honor a la verdad, esa explicación también ha tardado menos que el Écija Balompié en tener entrenador, la otra serpiente veraniega.

Otra cosa es que alguno no se quede contento con las explicaciones dadas sobre lo ocurrido el 8 de junio. O que pida más. Eso va por barrios. Los de babor pensarán que vaya trola y los de estribor que pelillos a la mar y aquí no ha pasado nada. Debe ir en el sueldo. O en el agua. O en según como nos vaya dando el aire.

Lo curioso es que donde antes se exigían responsabilidades por algo “gravísimo” y se aseguraba que se tomarían medidas, ahora se pasa de puntillas. Y ni hay ceses ni dimite nadie, tú. Apasionante. Para terminar así, podrían haber empezado hace un mes diciendo que “una mala noche la tiene cualquiera”.

Ocupen su localidad

 Hay que ver ¿eh? Desde el pasado fin de semana estamos todos con el ubi sunt por las nubes. Nunca un concierto aplazado y una carrera ¿suspendida? han dado para tanto. Ojo, que no es que yo diga que no tienen su importancia, pero que tampoco es para ponerse así ¿no?

Y no es que nuestros próceres no hayan hecho lo posible por darle dimensión dramática al asunto ¿eh? No hay más que mirar el twitter del PA, que se quejaba de que “en Écija penalizan la música y el deporte y dan trato de favor a la Iglesia y el Vodevil”.

“¡Así nos va!”, se lamentaba el Community Manager andalucista que, es evidente, tiene conocimientos dramáticos. Pero es a todas luces exagerado. Lo que ha pasado en Écija no da la talla para una tragedia, está claro, pero ¿por qué parar la metáfora en el vodevil? En mi modesta opinión, un sainete da mejor la idea de lo que ha pasado con la carrera y el concierto. Sobre todo, de lo que ha pasado después.

Un sainete es una pieza dramática jocosa en un acto y normalmente de carácter popular, que se representaba como intermedio de una función o al final. Seguro que usted ha visto alguno, señora, de Arniches o de los Álvarez Quintero. Y un sainete es, mucho me temo, lo que nos van a brindar nuestros próceres como sucedáneo de investigación de lo que pasó el sábado.

Porque, conociendo el paño, no le extrañe, señora, que al final terminen vendiéndonos como solución la dimisión de la valla. ¿Vodevil? ¿Sainete? ¿Tragedia griega? ¿Drama romántico? ¿Farsa? Apaguen el móvil y disfruten la función.

 

 

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